Sectores feminizados

Sectores feminizados

Se llaman sectores feminizados a aquellos ámbitos laborales en los que las mujeres se encargan de ocupar casi en su totalidad los puestos laborales, es decir, somos las mujeres la mayor parte de la fuerza de trabajo.

Comparten las características de ser una continuación de los roles de género asignados a las mujeres por la sociedad tradicional: maestras, limpiadoras, enfermeras, cuidadoras, azafatas, etc. Aunque poco a poco han llegado algunos hombres, son empleos en los que los estereotipos de género tienen aún un gran peso, y además favorecen la llamada “segregación horizontal” y la “brecha salarial”. Ambos conceptos se fundamentan en que estas actividades productivas tienden a precarizarse, es decir, cuando un trabajo es realizado en su mayoría por mujeres, es un trabajo que pierde valor, reconocimiento social y por tanto acaba pagándose peor y ofreciendo a sus trabajadoras peores condiciones de empleo.

Así mismo, con las crisis económicas siempre se observa un repunte de los discursos conservadores que reclaman la “vuelta al hogar” de las mujeres, estrategia muy simplista y dañina para maquillar los datos de desempleo, que ofrece a las trabajadoras una mayor vulnerabilidad laboral, acentuando el descrédito a aquellos puestos de trabajo que copan las mujeres. Ejemplo actual de las consecuencias de esta tendencia es la precarización que denuncian las Kellys, demostrando que sus condiciones laborales no se sustentan en la no capacitación o la escasa formación, sino en el simple hecho de que no se ha valorado socialmente su trabajo porque ha sido principalmente realizado por mujeres.

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Trabajo doméstico

Trabajo doméstico

Hoy tenemos que hablar de uno de  los colectivos más vulnerables en el ámbito laboral, descubrimos rostros de mujeres, en esta ocasión queremos hablar de las empleadas de hogar. Se calcula que en torno al 80% son trabajadoras quienes realizan este tipo de actividad laboral, gran parte de ellas migrantes que a menudo se ven en la tesitura de aceptar el empleo sin ningún tipo de cobertura social y en total situación de desprotección.

La legislación vigente desde 2012 establece que las empleadoras deben realizar contratos por escrito y la obligación de informar a la persona empleada de hogar sobre los elementos esenciales de dicho contrato de trabajo. Como en numerosas ocasiones esta norma no se cumple, el colectivo de trabajadoras del hogar y de cuidados han creado el Observatorio Jeanneth Beltrán para denunciar las irregularidades que vulneran sus derechos laborales.

Para el año 2018, se ha establecido que el tipo de cotización por contingencias comunes será el 27,40%, siendo el 22,85% a cargo de la persona  empleadora y el 4,55% a cargo de la persona empleada. Aún así este colectivo sigue sin tener derecho a prestaciones por desempleo, maternidad, etc. Esto pone encima de la mesa otra problemática del colectivo, las bajas cotizaciones que no se equiparan al Régimen General y que se traducirán en pensiones más bajas en el futuro, algo que se esperaba conseguir en el 2019 según los acuerdos del gobierno en 2012.

Desde Isótita promovemos el asesoramiento profesional y personalizado para que las empleadas de hogar puedan regular su situación laboral según establece la normativa actual y puedan ir consolidando sus derechos como trabajadoras.

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