Publicidad sexista

Informe Reg Bailey

Publicidad sexista

Hace dos años, la prensa internacional nos informaba que por vez primera a partir del pasado año 2018, en Gran Bretaña quedaban prohibidas las campañas publicitarias basadas en los tradicionales estereotipos de género. Esta noticia, que pasaba desapercibida entre los grandes titulares del momento, recoge una de las medidas más relevantes para la igualdad entre mujeres y hombres puesto que como sabemos el impacto de la publicidad en nuestros imaginarios colectivos es sumamente relevante.

Durante muchos años el movimiento feminista ha denunciado y alertado de los peligros que alberga el uso de determinadas estrategias publicitarias basadas en la violencia simbólica contra las mujeres y en la cosificación de los cuerpos de mujeres y niñas. Pero la postura del gobierno inglés deriva de una alerta social destapada por uno de los informes realizados para el estudio del consumo de la población, realizado por Reg Bailey (https://www.gov.uk/government/collections/bailey-review).

El informe Bailey, como es conocido, alertó a la sociedad internacional de una de las actuales problemáticas en torno a la infancia: las prácticas de venta agresiva que se están generando a través de la sexualización y comercialización  enfocada sobre las y los menores. Junto a la hipersexualización y de manera estrechamente unida, va ligada la cosificación. Otro aspecto a tener en cuenta por el nocivo impacto que tiene en el proceso de socialización durante la infancia, al influir en la configuración de sus esquemas identitarios y en el desarrollo de sus conductas.

La cosificación es un proceso basado en usurpar la identidad de la persona por la de un objeto. Es decir, tratar o representar a un ser humano como si se tratase de un simple objeto más, negándole su capacidad de actuar, de hablar, de expresarse, etc. para solamente valorar cómo se presenta ante la mirada ajena. La cosificación de las personas implica también considerar que las personas pueden ser usadas, tratadas y desechadas como se hace con los objetos. Las niñas y niños aprenden que sólo valen algo en la medida que otras personas les miran y les valoran  tan sólo por su apariencia física y por lo que se ajuste a las necesidades ajenas, obviando, y a veces incluso anulando, sus capacidades, habilidades, sentimientos y emociones.

De ahí la relevancia de apostar por estrategias de publicidad y venta que sean respetuosas con los valores igualitarios de mujeres y hombres, para evitar perpetuar ideas y conductas que atenten contra el bienestar de menores y mujeres.

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